EL ORIGEN DE LOS SINDICATOS EN LA ARGENTINA




Por Mario Albornoz Rossier.
PARTE I
Un poco de historia:
No vamos a comenzar sin mencionar un poco de historia, ya que creo necesario hacerlo para poder comprender mejor el origen de los sindicatos en la argentina, institución tan noble y batalladora, como también representante de parte de la gloria que llevan los trabajadores argentinos sobre sus espaldas, a veces sin saberlo.
LAS GUILDAS provienen de las tribus germánicas que habían llegado del norte de Europa, huyendo de las hordas de Atila y sus hunos, la palabra original fue GILDI, en el sentido de pago, pero se ha sostenido que la palabra GILDI tenía un sentido más profundo y se quiere relacionar el origen de las GUILDAS con las asambleas y banquetes en honor a sus dioses paganos.
LOS THIASOI en Grecia fueron alentadas por el sabio legislador Solón quien fomentó la formación de losTHIASOI ETHAIRIA, primitivas corporaciones Griegas a las que parece haber otorgado libertad de acción en todo lo que no se opusiera a la Ley, algunas eran formadas por inmigrantes para ayudarse mutuamente, otras se dedicaban a proteger sus profesiones o sus transacciones comerciales, acorde con el propósito de Solón de incrementar la prosperidad.
Según BURCKHARD, SCHWEITZER Y BIANCHI  BONDINELLI, los artistas, o mejor los artesanos según la opinión Griega y Romana, ocupaban un lugar muy bajo en la escala y consideración social. Pero autores como GUARDUCCI, PHILIPP y LAUTER, han revalorizado el papel social del artesano Griego.
Con la llegada de Alejandro Magno, la situación del artista o sea el artesano cambió profundamente. Se dio una mezcla artística de elementos griegos y orientales propia del Imperio creado por Alejandro Magno y que va a caracterizar el arte Helenístico.
Por otro lado los romanos fueron excelentes catadores del arte Griego. El artesano ocupaba un lugar bajo en la sociedad romana.
En contraposición con esto vemos en tumbas, innumerables tallas de artesanos en sus talleres. Estos relieves están vinculados a la vida real cotidiana, donde reside la vena verdadera y auténtica del arte romano.
El Cristianismo revaloriza el trabajo manual. Pablo, una de las figuras cumbres del Cristianismo naciente era artesano.
Se puede afirmar de la existencia de la COLLEGIA en el último período de la República.
COLLEGIA, es un derivado de la palabra COLLIGERE, reunir, en español, una de las acepciones de la palabraCOLEGIO, es el sinónimo de corporación: “sociedad de personas de una misma profesión”. Quien formaba parte del CORPUS era un COLLEGA. Su ingreso era voluntario y su miembro era un RECEPTUS IN COLLEGIUM, siendo un neófito hasta que se le revelan los secretos del grado.
Existían COLLEGIA, con distintos fines, desde los religiosos “COLLEGIA PONTÍFICUM”. Para la extinción de incendios, ya que era una amenaza permanente por la gran cantidad de construcciones de madera. Los gubernamentales como el “MUNICIPIUM”, hasta los integrados por profesionales y artesanos “FABRORUM”, que incluía hasta los más humildes como los basureros, pescadores, zapateros, fabricantes de pelucas, cocineros etc.
Los colegiados iban a la vanguardia de los ejércitos para preparar los caminos, y a la retaguardia, con la misión de reconstruir lo arrasado para poder continuar con la vida normal en los territorios conquistados. También estaban los COLLEGIA FUNERARIUM, que se ocupaban de dar sepultura digna a los cuerpos, y de organizar los rezos por la salvación de su alma.
En las GUILDAS de artes y oficios, los artesanos vendían directamente su producción y compraban en conjunto con sus colegas las materias primas. El artesano y artista eran objeto de un especial respeto. El enfrentamiento entre los comerciantes y artesanos  alcanzaron fuertes agitaciones gremiales entre el siglo XIII y principios del siglo XIV, la revolución de las GUILDAS, desencadenó la constitución de las llamadas GUILDASde artes y oficios.
PARTE II
Los artesanos. Pioneros del sindicalismo:
Ya en nuestro país el Virrey Juan José Vertiz en el año 1780, intimo a los artesanos de Buenos Aires a constituirse en gremios. En primer lugar se ordenó el gremio de los zapateros de Buenos Aires, con posterioridad y sobre la base de un dictamen del Síndico Procurador del Cabildo, don
Cornelio Saavedra, los gremios quedan abolidos. En 1877 se crea lo que luego conocemos como estructura gremial moderna la Asociación tipográfica bonaerense, que al año siguiente de su creación realiza una huelga por la reducción de salarios que afectaba a sus afiliados y que con el triunfo de sus trabajadores, marcó la celebración del primer convenio colectivo de trabajo. Ya estamos en presencia del nacimiento de los sindicatos en la Argentina.
En esta pequeña introducción del origen de los sindicatos en la Argentina tenemos datos más que interesantes: primero que nacen en el año 1870. Segundo que los primeros sindicatos son de los artesanos. Tercero el primer sindicato es el de los zapateros, cuarto nacen con un destino de lucha y conflicto, ya que a poco de nacer los abolen. Quinto en 1877 nace la estructura gremial moderna. Sexto se realiza la primera huelga y séptimo, se crea el primer convenio colectivo de trabajo.
Como ya viéramos anteriormente, los primeros antecedentes se remontan a la época de la colonia, y eran organizaciones similares a las de la edad media, pero además de ser organizaciones de artesanos, tenían un cierto carácter religioso, ya que la iglesia jugaba un papel dominante en la vida social.
También debemos ver que las primeras organizaciones sindicales se dieron en el contexto de una economía política y social muy determinada ya que la gran inmigración llegó a modificar el desarrollo de la población Argentina, que sufrió cambios en su crecimiento, composición y distribución geográfica.                
El país se desarrolló en función del puerto, lo que trajo aparejado graves desequilibrios internos, el desmedido crecimiento del litoral en perjuicio del interior del país, la estructura latifundista del campo argentino, que gastaba los excedentes de este sector en importaciones de lujo sin la canalización en el desarrollo del sector industrial y la postergación del mercado interno.
En términos políticos, la oligarquía que basaba su poder en el monopolio de la tierra y la ocupación del aparato del estado, y, ligado a la élite, apareció el capital extranjero, en la forma de empréstitos públicos.
Así, la inmigración se vio coartada en su aspiración a acceder a la tierra, debido a la estructura latifundista de la tierra. Fue entonces que los inmigrantes fueron a los centros urbanos, donde pasaron a engrosar la fuerza laboral, que junto con la población nativa, constituyeron el  proletariado urbano y por el otro, integraron las capas medias creando talleres y establecimientos pequeños.
Hipólito Yrigoyen, que asumió la presidencia en 1916, representó un frente de clases con la presencia de: peones, artesanos, pequeños industriales, pequeños ganaderos, militares y grupos médicos, y fue el primer intento de limpiar el poder de la oligarquía.
Yrigoyen, se vio sometido a una serie de vaivenes que hacían contrastar su política general con las medidas impulsadas por el a la oligarquía de su partido, que trajo como consecuencia, la semana trágica en 1919 y la masacre de obreros en Santa Cruz en 1921/1922.
Los trabajadores Estaban sometidos a todo tipo de vejámenes, los peones de minas, los obreros al rayo del sol a las 2 de la tarde, las lavanderas, los vales de proveeduría, la explotación en el Chaco, las raciones insuficientes. Todas, metodologías salvajes de sometimiento que se fueron produciendo durante el nacimiento de los sindicatos.
Es este período pasamos por el anarquismo, el socialismo, el sindicalismo puro o revolucionario, en el cual se crea la Federación Obrera Argentina (F.O.A), la Federación Obrera Regional Argentina (F.O.R.A), la Unión General de Trabajo (U.G.T) y la Confederación Obrera Regional Argentina (C.O.R.A).
ANARQUISMO: Fue la corriente prevaleciente en el período; gran parte de sus dirigentes eran extranjeros, pero hallaron eco en los obreros autóctonos. Su base de sustentación se hallaba en los talleres artesanales y en pequeñas industrias, donde, como señaláramos, abundaban obreros con oficios más calificados.
Esta corriente se organizó con la llegada al país del anarquista italiano Errico Malatesta (1885), quien propulsó la creación de sociedades internacionales de carpinteros, ebanistas, y anexos.
En 1887 constituyó la Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos, que fue la primera Sociedad Resistencia del país en la que se manifestó con claridad la posición anarquista respecto al método de "acción directa" contra el "Régimen". En efecto, la principal arma de combate del anarquismo fue la "huelga revolucionaria", dirigida tanto contra el capital como contra el poder político cuya destrucción propugnaban. No percibían otra forma de hacer valer sus demandas que accediendo al poder por la fuerza; su irrupción les permitiría, después, destruir la maquinaria del Estado, fuente de opresión.
La inestabilidad social imperante, la marginización a la que se veían sometidos la mayoría de los trabajadores y el clima de enfrentamiento social, constituían el mejor abono posible para el florecimiento de las tendencias más radicalizadas que, como el anarquismo, eran fuertemente impugnadas del sistema. El debilitamiento de esta corriente y su progresivo ocaso se consumó hacia finales del período, cuando diobatalla frontal contra el "Régimen", durante el mes de enero de 1919 ("Semana Trágica" de Buenos Aires), siendo abrumadoramente derrotada. Similar situación ocurría en la Patagonia dos años después. Estos sucesos, que significaron una atroz represión para la clase trabajadora, marcarían el declinamiento de la confrontación directa contra el sistema y de la tendencia "anarquista".
SOCIALISMO: Sus primeros antecedentes en el país se remontan a la fundación del Club "Vorwarts" (1882), por parte de alemanes exiliados, el cuál daría origen, más tarde, al Partido Socialista. Esta corriente ideológica se plegó a una postura legalista, siendo influenciada por la prédica de Eduardo Bernstein dirigente del Partido Socialista Alemán, precursor de la socialdemocracia. Sus postulados partían del supuesto de una larga supervivencia de la sociedad capitalista, por lo que tendrían que replantearse las luchas obreras, las que debían tender a la búsqueda de reformas que modificaran las condiciones laborales y que, por un proceso evolutivo gradual, condujeran a la transformación del sistema capitalista. Consideraban primordial laconquista del Parlamento desde donde, a través de una campaña esclarecedora y una acción decidida debeneficios a la clase trabajadora se pudieran concretar nuevas estructuras sociales. En función de este ideario se plantearon en el Congreso distintos temas sociales a través de proyectos legislativos presentados por el socialista Alfredo L. Palacios, que había llegado a la Cámara de Diputados en 1904. Esta corriente logró sobre todo, cierta audiencia en el seno de las ascendentes clases medias.
SINDICALISMO PURO O "REVOLUCIONARIO": Esta corriente nació en el país a fines de 1904, como escisión del Partido Socialista, constituyendo una agrupación que adoptó el nombre que, en Francia e Italia, habían tomado los partidarios de esta organización gremial.
Representaban un movimiento auténticamente obrero, de camino entre el anarquismo y el socialismo. Tomaba los principios marxistas en torno a la lucha de clases y, particularmente del anarquismo la utilización de la acción directa como método táctico que partía de la base de la huelga general revolucionaria, contra el capital y el Estado, lo que posibilitaría el control y dirección de la producción por los propios trabajadores. Pero,atacaban al anarquismo en cuanto a mezclar a la organización gremial con los dogmas ideológicos. Era menos elitista y más pragmática que el socialismo y menos extremista, aunque tan "gremialista" como el anarquismo.Proveniente de una lectura moderada del anarquismo, el "sindicalismo puro" - cuyo rol sería de creciente importancia en el movimiento obrero nacional - adoptó una actitud semilegalista, poco atada a un "dogma ideológico" y desconfiada de los partidos políticos.
Postulada la autonomía total de la clase obrera, tratando de cortar todos los puentes que la ataran o ligaran al"mundo burgués", tanto desde el punto de vista político como cultural. En este sentido, el proletariado debía deshacerse de los intelectuales, esto es, de la figura de los "políticos profesionales", metidos a dirigentes del movimiento obrero, que, por su origen social como por su práctica cotidiana, alimentaban el espíritu de tutelaje de la clase obrera, coartando su capacitación y desarrollo independiente.
Si bien diferían en tácticas y estrategias, el punto de coincidencia de las distintas corrientes estribaba en lasreivindicaciones inmediatas que perseguían: jornada de ocho horas diarias, prohibición de empleo de menores de 14 años, abolición del trabajo a destajo, descanso dominical y limitación del trabajo nocturno, un mínimo de salario con base oro, a igual producción igual salario, tanto para el varón como para la mujer, leyes queresponsabilizaran a los patrones por los accidentes de trabajo, concesiones de pensiones y subsidios a los obreros ancianos y a los inválidos del trabajo
PARTE III

La tercera posición:

En estas luchas que eran netamente ideológicas/políticas, mientras en el resto del mundo se tiende a diversificar las centrales obreras, en nuestro país se tiende a unificarlas lo que representa una característica en el movimiento obrero Argentino. En 1946, se unifica el movimiento sindical argentino en la Confederación General del Trabajo CGT. La que nuclea a prácticamente a todos los trabajadores Argentinos, en torno al pensamiento político peronista.
El movimiento sindicalista argentino antes de Perón es minoritario. Fundamentalmente se basaba en planteos ideológicos que como hemos señalado, sonaban fuertemente en las declaraciones, pero tenían poca incidencia en la práctica del mundo obrero. En estos planteos predominaba
el internacionalismo obrero traído por los inmigrantes con sus ópticas lógicamente foráneas. No existía una tendencia nacional propia. Las corrientes sindicales se repartían entre el comunismo, el socialismo y el anarquismo.
Solamente a partir de 1943, acompañando al proceso de concentración industrial, con el nacimiento de una doctrina nacional aparece una nueva etapa para el sindicalismo argentino. En ella el movimiento crece en organización y se agiganta al tener participación en el proceso nacional y popular.
Con la revolución de 1943 se inicia un nuevo período que puede considerarse como de gremialismo de masas. El nuevo movimiento político actuó como agente catalizador del proceso sindical. Hasta entonces se había caracterizado por las luchas entre corrientes ideológicas que mantenía alejado a los nuevos trabajadores llegados  a los grandes centros y sin experiencia sindical.
El estado crea la Secretaría de trabajo y Previsión demostrando un interés de establecer relaciones con los dirigentes gremiales. Se realizan negociaciones tendientes a lograr beneficios para el movimiento. Comienzan a celebrarse los primeros convenios colectivos de trabajo y se sancionan decretos que se constituyen en las primeras normas específicas sobre asociaciones de trabajadores y profesionales. La CGT. Se consolida como institución rectora del movimiento sindical y a partir de la reforma de sus estatutos en 1950, adquiere facultades para intervenir a las asociaciones afiliadas.
La revolución de 1955 o mal llamada revolución libertadora, intentó dividir al sindicalismo argentino, cosa que se logra en 1957, cuando aparecen las 62 organizaciones peronistas, el movimiento de coordinación sindical, de extracción comunista y los 32 gremios mayoritarios democráticos, demócratas liberales ellos.
Con el advenimiento del Estado Justicialista, nacen nuevas esperanzas, que como ya viéramos no existían, pues los trabajadores se encontraban tironeados entre las luchas ideológicas/políticas de los distintos sectores de la oligarquía predominante o sea entre el liberalismo y el marxismo, a lo cual Perón crea la tercera posición, siendo el movimiento sindical, la columna vertebral del justicialismo. Este juicio se apoya en dos razones fundamentales. Una de carácter histórico ya que las organizaciones sindicales han sido los cauces de la movilización popular que desde 1945 han puesto en marcha la revolución nacional en la argentina y la otra es netamente doctrinaria, ya que en la concepción justicialista de la comunidad organizada el sindicalismo asume un papel descollante.
Decía el general Perón en “EL SINDICALISMO EN LA REVOLUCIÓN JUSTICIALISTA”, que un sindicalismo atomizado, sin representatividad social, sin influencia política, colonizado por ideologías extrañas, esa fue nuestra realidad hasta 1943. El proceso revolucionario abierto entonces comprendió, a través de la Secretaría de Trabajo y Previsión, que había llegado el momento de una etapa integradora y constructiva en la misión del movimiento sindical. Desde entonces el estado no combatió ni ignoró al sindicalismo, sino que lo incorporó a una empresa creadora del país todo, protegiendo sus organizaciones, afirmando sus derechos y definiendo sus responsabilidades. Decía también que la organización política, es una organización circunstancial. La organización gremial es una organización casi de derecho natural, como la familia. De manera que es lo permanente, lo que prevalece.
Las organizaciones obreras tienen un gran sentido de responsabilidad de los dirigentes y la férrea organización alcanzada, es por ello que los trabajadores advirtieron que la defensa de sus intereses, solo pueden estar en sus propias manos.
También decía que: todos los grupos sociales son necesarios para que el estado palpite: tanto la familia, como el sindicato o el municipio, el centro de fomento o la región… todos constituyen la savia que nutre a la nación. Sin ellos, sin el juego de los intereses normales de toda vida humana, sin la libertad para que los hombres se asocien y defiendan sus derechos, sin el respeto de las autonomías locales, el estado se convierte en una masa informe de individuos dirigidos por un gobierno macrocéfalo, absorbente y esterilizador de las ricas posibilidades de la vida social.
Para finalizar dice del CARÁCTER DEL SINDICALISMO PRIMITIVO: prepotente el capital y ausente el estado, la necesidad de autodefensa de los trabajadores estalló mediante la constitución de agrupaciones de índole clasista, meramente reivindicativas e insolidarias con el resto de la nación. Y ha descrito esta etapa: el abandono estatal fue permitiendo la formación de gremios más o menos enconados contra las asociaciones patronales; y así se dio comienzo a la lucha entre el capital y el trabajo. En este orden de cosas, el gremialismo llegó a colocarse frente al estado. Las ideologías extrañas dentro del propio gremialismo formaron gremios subdivididos en fracciones o sectores de distintas ideologías que se combatieron sistemática y permanentemente (…). Los políticos de corta visión entregaron el gremialismo a los filibusteros del campo gremial y a los agentes a sueldo; y con ello si bien medraron políticamente para su conveniencia, fueron envenenando y debilitando el ambiente gremial.  PARTE IV

Las luchas intestinas

Luego del exilio de Perón, los sindicatos comenzaron una carrera entre los sindicatos leales y los entreguistas. Ya estaba enquistado el germen de la traición.
Con el surgimiento del sindicalismo combativo, en Marzo de 1968, se divide la CGT. En: CGT. De los Argentinos, liderados por el gráfico Raimundo Ongaro, que representaba a sindicatos del interior, y del otro lado la CGT.azopardo, que respondía a Vandor, que era más receptivo a las relaciones con los militares, a tal punto que llego a intentar disputarle el liderazgo a Juan Domingo Perón.
Luego del Cordobazo, donde se unieron militantes peronista, radicales, de izquierda, estudiantes. También se sumaron los artistas e intelectuales de todo el país el que concluyo con el paro y movilización del 29 de Mayo convirtiéndose en una lucha callejera de tres días en la que hubo tiroteos, emboscadas, barricadas y la implantación del toque de queda.
El 30 de junio de 1969, es asesinado el “lobo” Vandor, por un grupo terrorista que lo acusaba de traidor. Esto ocurría en la sede de los metalúrgicos.
La década del 60 fue una década marcada por las rebeldías sociales en los sectores de la comunidad. Mientras en la iglesia en el año 1967 se formó el movimiento de sacerdotes tercermundistas o para el tercer mundo, con más de 500 adherentes con una clara identificación peronista, el instituto Di Tella se puso a la vanguardia artística con su centro de artes visuales, donde se empeñó en reunir allí el teatro, música, plástica y expresiones audiovisuales entre otras.
Pero además de jugar con estas novedades como la “MENESUNDA” inventado por Marta Minujin o los alegres “HAPPENINGS”, tuvo una visión artística de la protesta social  que vivía el país.
Los artistas fueron más allá en la búsqueda de la identidad Nacional y latinoamericana, especialmente en la muestra “Tucumán arde” realizada en la CGT. de los Argentinos en Rosario, con participación de artistas sociólogos, donde se buscó una “estética del compromiso”.
Se consumían todas las ofertas culturales “libros, revistas, películas, discos y casetes de música folclórica” Mercedes Sosa, Ariel Ramírez, Eduardo Falú, Jaime Torres, Atahualpa Yupanqui, etc.
Entre tantos vaivenes es donde el cura tercermundista Carlos Mujica de la mano de los pobres cobró importancia social ya que pregonaba que la cultura tenía que socializarse y los villeros debían por ejemplo, opinar sobre la marcha de la Universidad. Que juntamente con la vertiente religiosa posconciliar de fuerte contenido social orientada al trabajo social y espiritual en las zonas marginales. Hacían de este cura un icono
José Ignacio Rucci asume en 1970 la Secretaría General de la CGT. luego de un largo camino sindical que nace por la revolución libertadora (1955), donde formó parte de la resistencia peronista, pasó por SOMISA, formó parte de la U.O.M; fue Rucci uno de los más esclarecidos dirigentes sindicales que tuvo la Argentina, y fue uno de los impulsores del retorno del Generál Juan  Domingo perón al país en Noviembre de 1972, donde todavía está en la retina de los Argentinos la imagen de Rucci sosteniendo el paraguas para proteger a Perón de la lluvia, “paraguas que nunca debió haber cerrado.
El 25 de Septiembre de 1973, José Ignacio Rucci es asesinado a las 12.11, cuando salía de la casa de calle Avellaneda 2953, en el Barrio de Flores.
Juan Domingo Perón lloró por primera vez en público y expresó con gran congoja “ME CORTARON LAS BOLAS”.
Luego del asesinato la militancia montonera coreaba “RUCCI, TRAIDOR, SALUDOS A VANDOR”.
Pintadas similares aparecieron en el conflicto con el campo donde se responsabilizó al Vicepresidente de la Nación “Julio Cleto Cobos”, de desobedecer las instrucciones de la Presidenta de la Nación “Cristina Fernández de Kirchner”, de votar en contra de la Resolución Número 125, que aún hoy no se ha resuelto, continuando el conflicto. Dichas pintadas rezaban “COBOS, SALUDOS A VANDOR”.
Luego Perón echaba a montoneros de la histórica plaza de Mayo.
PARTE V

La dictadura del 76`y la era Ubaldini
Desde el año 1976 al año 1980, la CGT. Fue disuelta por bando de la dictadura militar y a partir del 24 de Marzo de 1976, todos los argentinos fuimos duramente combatidos por las fuerzas del mal llamado “proceso de reorganización nacional”. Nos prohibieron las literaturas que ellos consideraban subversivas o inmorales. Las reuniones públicas, las manifestaciones sindicales y toda otra manifestación que permitiera o hiciera pensar. Todos éramos sospechosos.
En ese proceso fueron torturados, encarcelados, ejecutados y desaparecidos más de 30.000 argentinos y algunos extranjeros, como las monjas francesas, y los que mejor suerte corrimos, el encarcelamiento de seres queridos.
También nos llevaron al conflicto de beagle y nos empujaron a una guerra como la de Malvinas en 1982.
El 30 de Octubre de 1983 se realizan las elecciones nacionales que culminan con la asunción del Dr. Raúl Ricardo Alfonsín a la presidencia de la Nación.
Saúl Edolver Ubaldini inicia su carrera gremial como delegado en los frigoríficos “Lisandro de la Torre y Wilson”.
En 1969 ingresó a trabajar en una pequeña fábrica de levadura de la ciudad de Buenos Aires –del sindicato de cerveceros-, y 7 años después fue elegido Secretario General de Cerveceros.
Durante la dictadura de 1976 o proceso de reorganización nacional Ubaldini fue parte del proceso que llevo a la unidad a varias corrientes gremiales contra la dictadura y los dirigentes sindicales colaboracionistas o “idiotas útiles, -diría Perón-”. Participó de la comisión de los 25 (sindicatos de perfil combativo) que convocaría al primer paro general contra la dictadura. Este proceso derivaría en la fundación de la CGT. Brasil, en noviembre de 1980, de la que fue su Secretario General, apadrinado por la comisión de los 25, las 62 organizaciones Peronistas y Lorenzo Miguel. El 7 de Noviembre de 1981, convoca a una manifestación por las calles de Liniers, que culminó con un acto de más de 10.000 personas frente a la iglesia de San Cayetano, siendo esta la primera manifestación masiva en contra de la dictadura.
El 30 de Marzo de 1982, protagoniza la manifestación a plaza de Mayo, duramente reprimida por la dictadura militar imperante.
Ya en democracia, Ubaldini se referencia como uno de los principales opositores a Raúl Alfonsín, se opuso a la reforma laboral a través de la Ley Mucci, convocando a una masiva movilización a plaza del Congreso, en Febrero de 1984, el fracaso del gobierno al intentar imponer la Ley, fortaleció la dirigencia de Ubaldini, quien, al realizarse el congreso normalizador de la central obrera, fue elegido Secretario General.
Es en el año 1986, donde convoca a 13 paros generales contra el gobierno alfonsinista, con una gran efectividad. En este contrapunto Ubaldini/Alfonsín, se acuño la muy famosa frase: “el país no está para mantequitas y llorones” a lo que Ubaldini respondió en un acto multitudinario en plaza de Mayo: “el llorar es un sentimiento, pero mentir es un pecado”.
En el año 1990 Saúl Ubaldini fue desplazado de su cargo de Secretario General de la CGT.
A fines de Enero de 2001, la empresa Mora y Araujo, interrogaba sobre los motivos de oposición actual de los sindicalistas al proyecto de reforma laboral, presentado por el gobierno de Fernando De la Rúa en el Congreso de la Nación. El 84% contestó que dicha oposición se realiza para defender sus propios intereses y solo el 7% contesto que es para defender los intereses de los trabajadores, el resto contestó: no sabe, no contesta.
PARTE VI

Conclusiones

Ante este panorama, por cierto nada alentador para los gremialistas, intentaron homogeneizar nuevamente la central obrera CGT, logrando la unificación de ambas centrales. Pero ya la suerte de los sindicalistas estaba echada, cada vez es menos la credibilidad que concitan, debido a que cada secretario general que asume tiene millones de dólares para manejar, por consiguiente el sindicalismo Argentino se ha corporativizado, ya no es un órgano de defensa de sus afiliados, sino que se ha convertido en una empresa y los sindicalistas se han convertido en empresarios, respondiendo cada vez menos a los intereses de los trabajadores. Los sindicatos cada vez ofrecen más turismo social, cursos de computación y otras manifestaciones que los mantienen alejados de sus bases, convirtiéndose en sucursales de cooperativas. Han olvidado el viejo precepto del General Perón que reza que: “Somos hombres que queremos gremios unidos y bien dirigidos por que las masas inorgánicas son siempre las más peligrosas para el estado y para si mismas. Una masa trabajadora inorgánica como la querrían algunas personas, es un fácil caldo de cultivo para las más extrañas concepciones políticas e ideológicas.
También decía en sus clases magistrales: “UNANSE, TRABAJADORES, UNANSE”.
Los trabajadores de la República Argentina esperamos una verdadera autocrítica de los sindicalistas ya que hasta ahora, no la ha habido, de lo contrario llegará el momento en que el pueblo pierda la paciencia y haga tronar el escarmiento, marchando con la cabeza de sus dirigentes.
Se deben reabrir las viejas escuelas sindicales. Para poner de pie al  sindicalismo argentino que hoy, se encuentra de rodillas ante las prebendas que tienen, cada vez son más las reivindicaciones que los trabajadores perdemos por la inacción de  los dirigentes que se han convertido en idiotas útiles, olvidando o despreciando lo mejor que tiene esta tierra “LOS TRABAJADORES”.
Las épocas heroicas no han pasado, pues el enemigo sigue cerca y acecha, hoy acecha el bolsillo de los trabajadores, la dignidad de los trabajadores, la vida de los trabajadores, la solidaridad de los trabajadores, la unidad de los trabajadores. Hoy más que nunca se debe honrar la memoria de Rucci, de Ubaldini, de las tablas de sangre del peronismo, los mártires de la Revolución Libertadora, de los fusilamientos de José León Suárez, de los desaparecidos por el Proceso de Reorganización Nacional, de Tanco, de Cogorno, de Valle, y de todos los trabajadores anónimos que dieron su vida en aras de una comunidad organizada, de un pueblo feliz, de una Patria Justa, Libre y Soberana, de una juventud sana de una niñez feliz que como dijera Evita donde “se les enseñe a reír desde pequeños”. Cada uno de nosotros es responsable de ponerse el bastón de mariscal en la mochila y marchar. Marchar con la bandera alta y la divisa clara. Porque un dirigente que se sirve del cargo no es un dirigente. Es un traidor. Y todos somos dirigentes.
FUENTES:
Historia sindical - Facultad  de Ciencias Económicas – UNaM. Ambrosio César Lafuente (abogado).
Historia del movimiento obrero 1877/1919 – Industrialización incipiente y predominio del sindicalismo anarquista.
El sindicalismo en la revolución justicialista (cartilla doctrinaria Nº 3).
La comunidad organizada y el estado justicialista (cartilla doctrinaria Nº 2).


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